Los desafíos y herramientas para reducir las pérdidas en la construcción

Iván Rubio, CEO Leqtus *Ingeniero Civil UC

Para quienes estamos vinculados con el mundo de la construcción no es un misterio que un tercio del tiempo trabajado en las obras se dedica a actividades que no agregan valor y que son innecesarias. Es más, ni siquiera son un puente para generar valor. En esta categoría se consideran las esperas, tiempos muertos, trabajos que deben volver a ejecutarse, o  descoordinaciones de los equipos. Todo lo anterior genera cuantiosas pérdidas económicas en cada proyecto por desviaciones de plazo, sobrecosto, problemas de calidad, entre otras.

Quizá por décadas esto ha sido así. Sin embargo, hoy nos encontramos en un escenario complejo, donde más que nunca la industria en Chile requiere enfocarse en la productividad, empujando  todas las mejoras para optimizar sus procesos constructivos y ahorrar costos.

Diversos estudios demuestran que la productividad no ha mejorado en este sector como si lo ha hecho en otros.  Es también de los sectores que más tardíamente están iniciando la transformación digital. Sumado a ello, el mercado está cada vez más competitivo, los clientes son cada vez más exigentes y los proyectos más complejos. ¿Cómo hacerlo entonces? Porque no basta sólo con el diagnóstico.

El desafío es cómo generar sistemas de trabajo en base a la aplicación de herramientas y tecnologías que permitan a las constructoras agregar valor para que éstas puedan ser sustentables, mediante la  constante identificación y reducción de desperdicios que consumen recursos, pero que no le agregan valor al cliente. Se requiere una revisión del proceso constructivo enfocado en los resultados finales y no en los resultados parciales, mediante un trabajo colaborativo, transparente y alineado entre todas las partes.

Las mejoras muchas veces son de muy bajo costo e incluso sin costo alguno. Gran parte de las oportunidades pasan por cambiar algunas políticas o logística de la obra, mejorar la comunicación entre los diferentes actores (desde el equipo de obra, oficina central, subcontratistas, proveedores, hasta el cliente), y por mejorar los procesos de planificación y coordinación de la obra. Todo esto con la participación activa de los trabajadores del proyecto.

Lo fundamental es el convencimiento e involucramiento de los líderes de la organización, entendiendo que si éstos no se involucran, es posible que se obtengan buenos resultados en el corto plazo, pero es muy probable que éstos no se mantengan en el mediano-largo plazo.

Por otro lado, se trata de cambiar paradigmas, por lo que el entrenamiento del equipo es muy importante para poder cambiar la manera en la que se visualizan los procesos y entregarles herramientas y métodos.

Finalmente, para mejorar la probabilidad de éxito, se debe hacer el link con la estrategia de la empresa, es decir, establecer claramente el por qué se requiere la implementación. Medir el éxito de ésta en base a los objetivos estratégicos de la compañía para focalizar los esfuerzos en procesos que realmente impacten los indicadores del negocio.


Fuente: Leqtus